“Paty” Funes: una mujer visionaria que busca el éxito con sus pequeños negocios

“Paty” Funes: una mujer visionaria que busca el éxito con sus pequeños negocios

Ana Patricia Funes, conocida como Paty Funes, tiene fijadas sus metas y una de ellas es fortalecer sus ventas en línea pero al mismo tiempo no quita la mirada hacia la creación de un café, rodeado de un huerto y amplia vegetación

La casa de Ana Patricia Funes, funciona como un pequeño negocio. No recibe a clientes, pero así parece.  Primero porque tiene un espacio amplio donde guarda joyería de acero inoxidable y plata, carteras, billeteras, splash, lentes para el sol, accesorios para el cabello  e insumos para la elaboración de postres.

Y segundo, porque todo el negocio (excepto el comercio de los postres) la gestiona a través de las redes sociales.  

La vivienda está ubicada en Santiago Nonualco, departamento de La Paz.

Siempre está pendiente de Facebook y el WhatsApp. Con la venta en línea le ha tocado debatirse para ganarse el sustento diario.

Sin embargo, lo que tiene más vida es la venta de los artículos de belleza, un proyecto que inició antes incluso cuando su madre vendía productos de una revista que estaba al alcance de la mayoría de salvadoreños.

Para entonces, era una niña que le gustaba ayudar con las ventas llevando los accesorios a la escuela para obtener unos ingresos.

Ahora, a sus 36 años, se las ingenia para que su trabajo sea próspero y tenga menos dificultades para mantener a sus dos tres hijos, dos varones y una niña. Junto a su esposo, trabajan en la manutención de sus pequeños, aunque solo ella corre con el negocio.

“La venta de accesorio lo hacía desde que iba a la escuela, le ayudaba a vender a mi mamá, pero no era tan constante. Ahora lo hago cada vez que saco el pedido, hago los pedidos para repartir”.

ana patricia funes, emprendedora

Y añade que en los últimos meses el negocio ha experimentado una baja y lo atribuye a la subida de los precios si bien ella ha intentado abaratar los costos de los artículos y realizar dinámicas como rifas para estimular a sus clientes.

Pero a la par, la emprendedora también pule poco a poco la elaboración de postres, un trabajo que nació de forma improvisada durante la pandemia.

“Lo de los postres, lo ejerzo desde septiembre de 2020 durante la pandemia”, detalla.

Según cuenta, en marzo empezó a hornear para hacer un pastel para su hija y luego en abril para otro y dijo “voy a inventar a hacer uno y lo hice, aunque no me quedó exquisito”.  

Para ello ya contaba con un molde de café, que le heredó su madre, fallecida hace diez años.

Luego le contó a una prima residente en el exterior y fue ella quien le animó a continuar con ese oficio hasta que fue puliendo la elaboración de este suculento dulce.

Esta iniciativa la tomó por consejo de una prima residente en el exterior al ver su talento y luego conoció a una amiga por medio de la venta de productos quien la asesoró.

“No ha sido fácil, pero me puse a inventar y así es como hago mis ventas”, remarca.

Sin embargo, sostiene que tomará un curso para perfeccionar las recetas y hacer el tiempo posible para ejercerlo a la mayor brevedad.

¿Se siente satisfecha por lo alcanzado?.  Inmediatamente dice que no. Y la respuesta tiene su razón: desea poner un café en su propia casa. “Vivo en el área rural, y deseo crearlo junto a mi muerto, y bastante vegetación de mi casa”, recalca. 

Dice que ya tiene el nombre con que lo bautizará. No obstante, indica que falta la luminaria, los muebles y otras necesidades.

 “Quiero un café con el huerto ya grandecito, quiero ver a esa plantita verla crecer paso a paso y que mis hijos crezcan y pueda tener un café en el área de trabajo”, sostiene con un gesto de optimismo.

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